El ideal de belleza

Retrato de Jaume I (Gonçal Peris)
Retrato de Jaume I (Gonçal Peris)
Retrato de Jaume I (Gonçal Peris)María en el huerto (anónimo del siglo XV) Intercambio de anillos

El cabello rubio era el referente de belleza en la época medieval.

Durante la época medieval la mujer ideal tenía unas características muy precisas: tenía que ser rubia, de cabellos largos y ondulados, de tez blanca y mejillas sonrosadas, la cara alargada, la nariz un poco puntiaguda, los labios finos y rojos, con pechos pequeños y firmes y cintura marcada.

La belleza en los hombres se identificaba con el pelo rubio o los tonos claros, la piel blanquecina, las mejillas rosadas y rojos los labios, espaldas corpulentas, brazos potentes, piernas fuertes y rectas y manos grandes.

Unos análisis de los restos mortales de Pedro III el Grande demostraron que, como otros monarcas de su tiempo, se teñía el pelo de rubio con un derivado de la ginesta y se maquillaba el rostro con carmín.

El ideal de belleza en la Edad Media estaba ligado al cabello rubio. Por este motivo era frecuente que las mujeres morenas se tiñesen el pelo para borrar esta imperfección de la naturaleza. Las mujeres y los hombres pelirrojos tenían el estigma de lo infernal.

Las barbas se teñían de rubio. Era señal de duelo, llevar los cabellos desteñidos o despeinados.

La trenza era habitual entre las mujeres, desplazando al terreno del erotismo su destrenzado o dejarlo suelto. Evitar los piojos y desparasitarse con frecuencia era una cuestión de orgullo ya que su posesión era muy mal vista en los círculos sociales y religiosos y su denuncia producía verdadera vergüenza.

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