El cátaro Belibaste

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Último perfecto condenado a la hoguera por la Iglesia Católica.

El cátaro Belibaste o Monseñor de Morella, como lo denominó su delator Arnaud Sicre, fue uno de los últimos cátaros, y el último perfecto condenado a la hoguera por la Iglesia Católica.

El catarismo fue un movimiento religioso muy popular entre el pueblo llano, muy identificado con los mensajes de paz y fraternidad que predicaba esta nueva religión. Los cátaros, también denominados albigenses, creían en una dualidad creadora (Dios y Satanás) y predicaban la salvación mediante el ascetismo y el estricto rechazo del mundo material, percibido como obra demoníaca. Para ellos, el cuerpo del hombre pertenecía a Satán, mientras que el alma provenía de Dios.

La Iglesia no dudó en declararles herejes y perseguirlos hasta la muerte, con el añadido de que, además, en las órdenes cátaras había tanto hombres como mujeres. Los prefectos o directores espirituales de la comunidad, como Belibaste, no se casaban ni mantenían relaciones carnales.

Guillermo Belibaste había nacido en Cubiéres (Aude). Entró en las órdenes cátaras tras matar a un pastor y fue detenido en varias ocasiones. Escapó de Carcasona y se refugió en Cataluña, donde pasó a convertirse en el rector de los cátaros valencianos afincados en Morella y Sant Mateu. Un enviado de la Inquisición, Arnaud Sicre, ganó su confianza y le traicionó.

En 1321 fue llevado de nuevo a Carcasona y quemado en el castillo de Villerouges-Termenès (Aude), que pertenecía al arzobispo de Narbona.

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