Castillo de Montornés

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Esta antigua edificación musulmán del siglo X fue conquistada temporalmente por el Cid en 1094 y después por Jaume I en 1234.

Acceso a pieVista panorámica

Sobre una escarpada colina, a 440 metros sobre el nivel de mar, se encuentran las ruinas del castillo de Montornés, antigua edificación musulmán del siglo X, elevada sobre una antigua construcción romana.

A cuatro kilómetros de Benicasim, por la carretera del desierto de Las Palmas, surge una pequeña senda que conduce a este enclave privilegiado, desde donde se domina toda la plana y la costa de Castellón.

El castillo, de gran extensión, se adaptaba a toda la superficie de la montaña y constaba de tres recintos amurallados acompañados por dos torres vigía, una de ellas de planta cuadrangular que dominaba el valle de Miravet y la otra, cilíndrica, asentada sobre el acantilado situado a espaldas del castillo.

Del primer recinto solo se conservan algunos arranques de torres y del segundo sólo son visibles algunos cimientos de murallas y un aljibe. El recinto interior, situado en la cota más alta, conserva unos lienzos dispuestos en ángulo recto que permiten imaginar la existencia de un antiguo patio de armas. Conserva el arranque de una torreta de planta circular, alguna aspillera en buen estado y otro aljibe, construido con mampostería de rodeno.

El castillo, conquistado por el Cid en 1094,  fue testigo, ese mismo año, de su reconciliación con el futuro Pedro I de Aragón, paz sellada en la villa de Burriana. En 1097, ambos se reencontraron de nuevo para sofocar la rebelión de la guarnición mora de Montornés. Tras la muerte del  Campeador, en 1099, el rey Pedro I de Aragón trató de reforzar el territorio ante la amenaza de los almorávides, que recuperaron el enclave en 1103.

Finalmente las tropas de Jaume I, tomarían de nuevo el castillo en 1234, que fue donado por el monarca, en 1242, a su notario Pedro Sanz de Martell. Ese territorio perteneció sucesivamente, entre otros, a Juan Ximen, hijo de Pedro Ximen de Arenós, a la iglesia de San Vicente de Roqueta de Valencia, al monasterio de Poblet, a los reyes Jaume II y Alfonso V, al obispo de Vich, a Gilberto de Centelles, señor de Nules, al patrimonio real de Juan II y a su vicecanciller Juan Pagés.

A principios del siglo XVI tiene lugar un conflicto con los Jurados de Castellón por el uso de los pastos, que obliga a intervenir a  la reina de Nápoles doña Juana, hermana del rey Fernando el Católico. Nicolás de Casalduch, representante de los jurados, por su vecindad y residencia en Castellón, acaba comprando los dominios en 1516.

En 1589, Violante de Casalduch otorga carta de población en el Señorío de Montornés y Benicasim y, en 1603, concede otra carta puebla, en un intento de atraer pobladores de las tierras interiores del Maestrazgo, ya que la zona había quedado prácticamente despoblada por los frecuentes ataques de los piratas berberiscos.   

A partir de ese momento, los moradores del castillo empiezan a trasladarse a zonas más bajas y próximas a los cultivos y en el siglo XVII queda totalmente abandonado.

 

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