Xivert y las exigencias de los templarios

Durante el asedio a Burriana, Jaume I empezó a tener problemas de abastecimiento y tuvo que hacer frente a la situación comprando dos galeras que transportasen víveres por mar. Las arcas reales estaban agotadas y tuvo que solicitar un préstamo a las órdenes del Temple y del Hospital.

Los hospitalarios se mostraron conformes, pero no así los del Temple, que pretendían consolidar los derechos sobre Xivert y Peñíscola otorgados por el abuelo y el padre de Jaume I.

El joven monarca se opuso airadamente a tales pretensiones, aduciendo que sus parientes habían otorgado unas tierras que no habían sido capaces de conquistar.

Sin embargo, la intercesión de los hospitalarios y la necesidad de tal adquisición para el buen fin de la campaña hicieron recapacitar al monarca, que acabó por aceptar las demandas expuestas.

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