Santa María de la Murta

Estanque y torre dels Coloms
Estanque y torre dels Coloms
Estanque y torre dels ColomsSanta María de la MurtaSanta María de la MurtaSanta María de la MurtaEstanqueTorre del ColomsErmita excavada en la rocaErmita excavada en la roca

Entre los restos destacan la iglesia nueva, los restos del claustro, la torre dels Coloms, el acueducto y la ermita excavada en la roca

Acceso a pieBuen acceso en coche: Vía asfaltadaPaisajePicnic

Valle de la Murta

46600 - Alzira
 

Ubicado en un paraje de rica vegetación, el monasterio de Santa María de la Murta nació como consecuencia de la reagrupación de varios ermitaños instalados en el valle durante el siglo XIV.

En la época de Pedro el Ceremonioso, en 1357, el alcireño Arnau Serra donó propiedades en el valle para la creación de un cenobio con la única condición de que estos ermitaños unificasen sus asentamientos y formasen una comunidad. Para tal fin ingresaron en el monasterio de Jerónimos que había en Xàbia hasta obtener las oportunas licencias papales.

Los religiosos jerónimos surgieron en el siglo XIV en distintos reinos peninsulares. En su origen eran ermitaños que vivían practicando la austeridad en grupos reducidos, tratando de recuperar el espíritu evangélico de la pobreza.

A principios del siglo XV, en 1401, se inicia la construcción del edificio que dependía del monasterio de San Jerónimo de Cotalba, lugar al que se había trasladado la comunidad de Xàbia, hostigada por los continuos ataques berberiscos en la costa.

La construcción del recinto siguió las pautas habituales de la orden con una iglesia central, alrededor de la cual se ubicada el claustro y las dependencias monacales.

Las continuas reformas acometidas en fechas posteriores modificaron su aspecto original. Gracias a la contribución de la familia Vich se construyó una nueva iglesia y la regia torre dels Coloms. El nuevo templo, finalizado en 1623, estaba dotado de presbiterio, lugar deseado por los nobles para una sepultura digna. Esta iluste familia valenciana pronto llenó el lugar de epitafios y escudos del linaje.   

En el siglo XIX, con la segunda desamortización, el monasterio pasó a manos privadas.

Entre las ruinas del recinto destacan la primitiva ermita, convertida en iglesia del convento hasta la construcción de otra de mayores dimensiones, la iglesia nueva, con la portada renacentista de acceso y el escudo de la familia Vich en la torre de las Campanas, los restos del claustro, la torre dels Coloms, una estructura fortificada y de carácter militar para la defensa del lugar, el antiguo acueducto y la ermita excavada en la roca.

 

Se accede en coche por carretera, después hay que recorrer a pie casi un kilómetro por un buen camino forestal.

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